
Y así fue como el Recital de cámara hizo su entrada en mi ciudad, algo que raramente se ve ya que aquí en Santa Rosa las manifestaciones artísticas abarcan desde el Rock (o lo que los pendejos creen que es Rock) hasta la cumbiancha berreta, y a excepción de algunas presentaciones de la orquesta infantojuvenil o la banda sinfónica, la música académica brilla por su ausencia... Y la música de cámara es la gran desconocida.
Hacía frío hasta adentro del local "Café Angeles" donde iba a adueñarse la sala por el Quinteto de Saxos y los tres dúos. Yo no llevé guantes al último ensayo por lo que mis dedos estaban gélidos. Además, el piano en el que tuve que tocar era uno digital de mediana calidad con un sonido latoso y donde se evidenciaba claramente los errores cometidos. Por momentos tenía ganas de tirar el piano abajo y gritar: "¡¿Por qué a los pianistas siempre nos toca la peor parte?!?
Traté de disimular todos mis enojos e inquietudes diciendo: "Todo está bien", "no hay problema, va a salir bien" cuando ni yo me creía las palabras pero para mi espectacular desilusión, todo salió ESPECTACULAR. Al menos desde lo que yo viví estuvo bueno, no sé las críticas de los que estuvieron allí pero a pesar de que en el "Vals Venezolano" de Pauito D´Rivera donde la introducción me salió como una secuencia histríonica donde desfilaron centenas de disonancias perdiéndose así la vena melódica, todo lo demás pareció salir bien. Sentí que mientras tocaba las últimas obras que ese era mi lugar y que todo estaba buenísimo, que para eso había nacido.
Para la próxima vez trataré de grabarlo en video ya que mi familia no asistió al evento para filmarlo.


